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viernes, 4 de febrero de 2011

¿Cuál es la verdadera educación?

Escuchaba con atención a un grupo de profesores hablar de educación, de los problemas en el aula, de la falta de apoyo de los padres de familia, del desinterés de nuestros gobernantes y directivos. Sin embargo, nunca los escuché decir lo que hacen cuando nadie los mira. Lo que sienten cuando no logran un objetivo en la clase o cuando un alumno se duerme porque no les interesa lo que están haciendo. Y eso es porque no nos atrevemos a mirar más allá de nuestra realidad de nuestros intereses personales; no es fácil reconocer nuestros errores porque asumir una responsabilidad cuando las influencias de la sociedad te guían por caminos inciertos o cuando el sistema premia al corrupto o censura al trabajador. ¿Quién es el sistema? El sistema eres tú, soy yo, tu vecino, el empresario, el gobernante, el sistema son los pueblos, el oprimido, el débil, la fuerza y todos somos responsables de que la calidad llegue a las aulas, a los hogares, a nuestros grupos sociales, a nuestros espacios. Todos sembramos y cosechamos lo que queremos tener, lo que nos hace sentir pasión, amor, paz... o aquello que turba nuestros pensamientos. Cada quien es responsable de sus actos y decide cómo quiere ser recordado. ¿Qué quieres dar hoy? ¿Qué quieres recibir mañana? ¿En dónde comienza la educación? ¿Acaso en el hogar? ¿En la escuela? ¿En la calle? ...

¿Educamos o nos educan? ¿Callamos o TENEMOS QUE guardar silencio? ¿Qué nos detiene para no ser auténticos? ¿Que nos inspira a no usar máscaras? ...

Educación, educación... estas palabras las escucho por todas partes.

lunes, 3 de enero de 2011

DOCENCIA

Feliz 2011, para empezar el año vale la pena leer un pensamiento que el Mtro. José García Rivas, compartió con profesores campechanos en agosto de 2005 y que hoy encontré entre apuntes y pensamientos que albergo porque me dejan enseñanzas o porque me permiten reflexionar sobre mi actitud como docente. Quiero mencionar que agregué dos palabras (señaladas con azul), porque acabar con el tedio en las aulas y propiciar la reflexión entre los estudiantes serían una perfecta conjugación para los logros educativos.
"DOCENCIA"
Quiero ser un docente creativo, dispuesto siempre a encontrar nuevas formas de transmitir conocimientos. Me comprometo a no ser un docente conformista. Mis clases serán amenas siempre con preparación inmediata, siempre apoyadas con recursos didácticos. Evitaré el aburrimiento y el tedio, propiciaré la participación y reflexión. Respetaré a mis alumnos. Promoveré su formación sin imposiciones ni sectarismos. Respetaré su manera de pensar. Tendré siempre presente que cada uno es singular, que cada uno requiere de mi atención personal y directa. Los llamaré por su nombre. Me interesaré en sus problemas. No mentiré las valoraciones. Mis alumnos lograrán un alto nivel de aprendizaje, porque emplearé las mejores técnicas docentes. Nunca creeré que estoy haciendo lo mejor. Buscaré superarme siempre y no me dormiré en mis éxitos. Hallaré nuevas formas para la enseñanza. De mi buen trabajo docente, solo espero la satisfacción del deber cumplido. Mi premio serán mis alumnos porque llevan herramientas para ser los mejores en la vida que escojan. Estos son mis criterios... y lucharé por hacerlos realidad.

viernes, 16 de abril de 2010

LA ESCUELA HOY, UN DESAFÍO...

Aunque en México no es común escuchar este tipo de noticias, sabemos perfectamente que estos casos se presentan. Hoy día podemos percibir el desinterés de los alumnos por el estudio, van a la escuela y no le encuentran sentido a esa responsabilidad que solamente a ellos beneficia: ESTUDIAR. ¿Qué está pasando en los centros educativos, en cada docente, en los directivos, en los alumnos, en el personal de asistencia y apoyo, en los padres de familia? ¿Qué pasa con las autoridades educativas? ¿Qué estrategias usar para que los padres de familia se involucren y acepten esa responsabilidad que les corresponde como padres-madres? Le he preguntado a los alumnos cuando tienen algún reporte que amerite la pregunta... ¿Por qué estás en la escuela? ¿A qué vienes? ¿Por qué es tan difícil cumplir con las tareas que te confieren tus profesores? Y con tristesa escucho algunas respuestas como estas para no numerar otras tantas:Porque me obligan, por no limpiar mi casa o cuidar a mis hermanos, porque me mandan a trabajar con mi abuelo al taller, etc. De 10 alumnos, uno me dice con alegría que le gusta estudiar o aprender y otro me dice que se la pasa bien con sus amigos. ¡Esto, es alarmante! ¿Qué pasa con el sistema educativo? ¿qué hacemos en el aula como profesores? ¿Qué debemos hacer para captar la atención de nuestros alumnos? ¿De qué nos estamos perdiendo por descuidar esa parte que no cumple las espectativas del alumno? Me pregunto si por lo menos tenemos conciencia de nuestra actitud, o somos un reflejo de la vida diaria, de nuestros conflictos personales, del cansancio que con los años se acentúa. Aún recuerdo aquella tarde en la que por primera vez llegué a mi servicio social como estudiante de la licenciatura a una escuela secundaria, y encontré que entre el personal, aproximadamente cinco sonreían e interrelacionaban con los estudiantes, y aún siendo estrictos, lograban captar su atención y respeto. Recordarlo me lleva a un análisis profundo en mi entorno, y me doy cuenta que no podemos cambiar una cultura, pero si podemos ser mejores cada día, prepararnos más y con mucha conciencia para poder influir en los jóvenes y señoritas para que empiecen a disfrutar esa etapa de su vida en el ámbito escolar, y de este modo se den su tiempo para estudiar, jugar, compartir y trazar metas, buscarle sentido a las oportunidades que les brinda ser personas cultas, preparadas, responsables. Los alumnos necesitan que les enseñes, pero también necesitan que les sonrías, antes de ponerles un reporte tienen derecho a que les preguntes por qué no cumplieron con la tarea, necesitan que sepamos sus nombres y que no los etiquetemos. Necesitan la orientación de los padres de familia. La educación es y seguirá siendo tripartita, cada quién desde el ámbito que le corresponde debe poner el 100% y mantenernos en el 5% de los que actúan pese a las inclemencias del entorno. Autoridades, maestros, padres de familia, alumnos... ¡No podemos permitir ser parte de la destrucción del mundo! El amor sincero, la honestidad y la buena comunicación, son elementos que debemos albergar en nuestros corazones para tener una vida mejor.